Como
sujetos responsables de nuestros actos también somos responsables de
la repercusión de esos actos en la narración existente de otros.
Transformándonos, transformamos a otros, y también la realidad
existencial en la que nos encontramos. ¡Hagamos que sea algo de lo
que podamos sentirnos orgullosas, algo hermoso en su inconmensurable
humanidad! El mundo puede ser mejor y la existencia en él, más
justa, grata, digna y humana.