El
miedo en la mujer se fomenta y se sustenta social y culturalmente
porque favorece la perpetuación del orden establecido entre los
sexos, le interesa al grupo dominante para seguir siéndolo. La
victimización de la mujer contribuye a mantener al sexo femenino
bajo el control masculino, y, en esto, consciente o
inconscientemente, colaboramos también las mujeres. Sentirnos
víctimas es una trampa para las mujeres y no deberíamos caer en
ella; nos incapacita para ser.
¿Qué pasaría si dejáramos de colaborar en nuestra sostenida
reducción como sujetos existentes?
jueves, 16 de mayo de 2019
sábado, 11 de mayo de 2019
miércoles, 1 de mayo de 2019
Incluso
las mujeres emancipadas tienen que renunciar a su propio ser,
internalizando los valores masculinos, imitando las cualidades y
metas masculinas, aceptando que ellas son imperfectas, intrusas en el
mundo de otros. Muchas mujeres que triunfan en un mundo de hombres
tienen la sensación de estar quedándose con los trofeos de otros,
de sustraerles algo que no les corresponde a ellas.
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