lunes, 6 de enero de 2020

Lo que existe es el cuerpo-sujeto —un cuerpo vivo que siente y piensa en su esperanzado latir instante a instante vivido—. Si se ignoran los propios sentimientos y emociones, disociándose del propio sentir, se frustra la vida que fluye en una misma; nuestra identidad se empobrece.