Para
sostener un orden de cosas es precisa la colaboración de los dos
sexos. Las mujeres y los hombres deben respetar las "verdades"
de dicho orden y perpetuarlas partiendo de ellas en su existencia. Es
necesario "educar" a los individuos para que crean y sean
sumisos a sus mandatos. La inconsciencia en el ser es muy conveniente
para volver a los potencialmente subversivos en mansos. La
enajenación en el ser mujer es crucial para sustentar el orden
patriarcal.