viernes, 23 de junio de 2017

La dominación entre los sexos se resiste a desaparecer. Es tozuda. Se ha erotizado. Se desea y se busca por muchos sujetos de ambos sexos. Se normaliza en su constante e imperceptible confirmación. La servidumbre se instala en la relación entre los sexos y la dependencia del sujeto mujer se convierte en constitutiva de su ser en un orden patriarcal.

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