En
nuestras sociedades de consumo el tener sustituye al ser, cuando es
un imposible. Es una mentira que esclaviza a todos aquellos que se la
creen, cegándoles por necesidades creadas, que no son tales,
confundiéndoles en sus objetivos a conseguir. La verdadera felicidad
radica en el ser, no en el tener. ¿Cabe alguna duda?
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