Las
claves explicativas que utilizamos los dos sexos para nombrar y ser
nombrados valoran como positivo lo que se atribuye al sexo masculino,
mientras que las cualidades atribuidas al sexo femenino son
desvalorizadas, salvo cuando sean útiles para perpetuar el orden
patriarcal. Los valores masculinos se perciben como superiores,
deseables y dignos de ser imitados. Los femeninos se condenan al
desprestigio, disimulo, represión y negación. El sentido de las
mujeres se constituye al margen de ellas. El "natural"
cometido de las mujeres es servir para perpetuar, reforzar y aumentar
el capital simbólico del varón. Se las adiestra para cumplir bien
su papel desde que nacen y comienzan a nombrar aquello que ven.
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