Para
que el orden patriarcal se perpetúe la mujer tiene que creer en su
insuficiencia, en su inferioridad con respecto al varón. La mujer
tiene que asumir sus secundarios papeles y querer ser querida y
deseada, y no pretender desarrollarse plenamente como sujeto
existente mujer. ¡Eso sería el caos! ¿Cómo podría conservarse
entonces el orden patriarcal? Si la mujer no acepta como natural el
gobierno y el dominio masculinos se acabaría el orden asimétrico
entre los sexos. La mujer que se resiste a colaborar en su propia
subordinación es calificada como "loca", "bruja",
"marimacho", "puta"... La obediencia se fomentó
en la mujer como una de sus virtudes capitales a lo largo de los
siglos.
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